Últimos Eventos
|

A la hora de buscar rasgos comunes, puede decirse que en los tres proyectos premiados en la 10° edición del concurso Clarín-SCA para estudiantes se advierten inquietudes similares: compromiso social, calidad urbana y construcción sustentable. Tanto el Centro de Gestión y Participación (CGP) en Villa Lugano como la escuela primaria en Posadas y el complejo de viviendas de interés social en San Isidro revelan el interés de sus autores por servir a las necesidades de la población y el cuidado del medio ambiente.
En rigor, lo mismo puede decirse de casi todos los trabajos galardonados: el concurso contó con la participación de 80 proyectos, de los cuales 39 fueron seleccionados en primera vuelta, y luego el jurado eligió en segunda vuelta tres ganadores sin orden de mérito, además de cinco menciones y otras cinco honoríficas.
Como curiosidad respecto a ediciones anteriores del certamen, uno de los proyectos premiados no fue hecho para una materia troncal de diseño arquitectónico sino para la electiva Diseño Bio Ambiental y Arquitectura Solar de la FADU-UBA (Cátedra Evans-Schiller). Su autor, Francisco Farías, diseñó una escuela primaria en la ciudad de Posadas, Misiones, y cuenta que se interesó por este tema porque lo considera postergado y sin mucha presencia en la carrera.
A partir de un terreno rodeado por edificación de baja altura, Farías se propuso “romper con el estereotipo del claustro escolar entendido como un panóptico de control”. Su propuesta consiste en generar, a partir de un sistema modular, una trama en la que los ambientes cerrados y espacios abiertos se alternan en forma casi aleatoria. Así, se abren varios patios internos de distinta escala con distintas situaciones espaciales.
Según describe el autor, con este recurso se genera un conjunto de “unidades disgregadas que completan la totalidad del solar”, y que se vinculan por medio de patios, galerías y circulaciones apergoladas. “La idea es que los chicos se apropien de cada porción de la escuela y la hagan suya”, agrega. Desde el punto de vista funcional, en el perímetro del edificio se ubican las áreas que no son específicamente aulas de clase: las áreas administrativas sobre la fachada de acceso y aulas especiales con ingreso independiente para que puedan utilizarse fuera del horario. Desde el punto de vista constructivo, el proyecto se resuelve con una estructura de madera, despegada del suelo húmedo, y unos tejados de chapa a dos aguas que cubren los distintos módulos funcionales. Estos se despegan en forma alternada y dan lugar a aberturas por donde ingresa luz solar y se facilita la ventilación cruzada. Todo esto -aclara Farías- considerando la disponibilidad de materiales y las condiciones climáticas.
Por su parte, el jurado ponderó en el proyecto su “adecuado sistema constructivo que permite modificaciones y crecimiento”, así como la “fácil evacuación de aguas de lluvia” en la cubierta metálica. Y concluye: “Todo conduce a ponderar este proyecto como una muy buena propuesta de domesticidad apropiada y singular belleza”.
| < Prev | Próximo > |



Suscríbase a la sindicación RSS





